Siguiendo tu recorrido
los dedos tiemblan por sentirte.
aquella mirada moribunda,
La saliva que cae entre tus labios
desea pasar por cada milímetro de piel,
recordando que alguna vez se posaron
en tan majestuosas montañas de deseo.
Nada sería tan real en mi mente
si tú piel no dibujará deseos pervertidos
trascendiendo cada hora susurran al oído
Jadeos de interminable violencia.
Y solo las paredes de este cuarto
gritan y acompañan
cada susurro de tu mente
en la mía.
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